Tan básico como el instinto de supervivencia, el ser humano ha podido reproducirse y evolucionar gracias a su “instinto relacional” que inconscientemente nos ha empujado a vincularnos con otros. Sobran las pruebas que demuestran la importancia de los vínculos en nuestra vida, algo que parece ser traemos impregnado incluso desde nuestra propia biología y de lo cual existen numerosos estudios científicos que demuestran la importancia de esto ya desde la etapa de recién nacidos:

“…además de los cuidados sanitarios y de nutrición necesarios, el recién nacido requiere lo que científicamente llamamos “estimulación benigna”, pero que en términos comunes no es ni más ni menos que los cuidados amorosos de la madre y el VÍNCULO afectivo con ella, que de no ser suficientes aumenta significativamente su tasa de mortandad.” “Mortalidad por Hospitalismo”, Psi. Rene Spitz. – La teoría de la “Necesidad Maternal”, Dr. John Bowlby, – “El Hospitalismo, la organización institucional de la carencia afectiva”, Dr. Florencio Escardó

Evidentemente hemos nacido para vivir acompañados, de eso no cabe duda. En algún momento de nuestra vida ansiamos encontrarnos con un otro, buscamos ese otro “especial” que nos complementa, potencia, espeja y muchas veces nos pone a prueba en nosotros mismos. ¡El Amor de pareja no es fácil, tampoco difícil! pero requiere de un trabajo consciente y sostenido en el tiempo, ya que cuando decidimos transitar un tramo de la vida juntos, lo hacemos porque nos QUEREMOS y NO porque seamos iguales. Entonces entre ambos nace una nueva entidad, un nuevo SER resultado del encuentro entre mi YO y tu YO, así nace el NOSOTROS, lugar donde continuamente estamos influenciando y siendo influenciados por un otro, y donde todas nuestras luces y sombras se encuentran.

“Lo más valioso entre nosotros no es lo homogéneo, sino lo que co-creamos juntos”